¿Qué hace que un proceso sea realmente justo?
No es una pregunta nueva. Pero sigue siendo una de las más exigentes del Derecho. En El justo proceso, Paolo Ferrua aborda esta cuestión desde una perspectiva rigurosa, situando el centro del debate en algo esencial: el proceso penal como un instrumento de conocimiento, sometido a garantías, y no como un simple mecanismo de decisión.
Se trata de una obra que no solo revisa categorías fundamentales —prueba, contradicción, verdad—, sino que cuestiona algunos de los supuestos más arraigados del procesalismo contemporáneo.
Además, esta edición cuenta con la traducción de Perfecto Andrés Ibáñez, cuya precisión y sensibilidad jurídica permiten acceder al pensamiento de Ferrua con una fidelidad excepcional.Una lectura imprescindible para quienes entienden que el proceso no es solo forma… sino una condición de posibilidad de la justicia.
¿Qué elementos consideras hoy indispensables para hablar, en sentido estricto, de un “justo proceso”?

