«(…) y tengo la impresión de que en las Facultades de Derecho no se está siendo muy consciente de esa transformación»
– Manuel Atienza
1. Desde su perspectiva de filósofo y profesor ¿Cuál debería ser la actitud de un profesor de una facultad de Derecho frente a la IA?
La actitud tendría que ser, yo creo, de apertura y de cautela. De apertura, porque la IA es algo que está ahí y va a seguir estando, y a lo que no cabe cerrar los ojos. O sea, un profesor de Derecho, un jurista, tiene que hacer un esfuerzo por enterarse de cómo funciona un instrumento que está transformando todas nuestras prácticas y, naturalmente, también las jurídicas. Eso, por cierto, no quiere decir que todo el mundo (todos los juristas) tenga(n) que ponerse a escribir o teorizar sobre el asunto. Mi impresión es que se está escribiendo demasiado sobre el tema, por
una especie de exigencia académica mal entendida, sin tener un conocimiento profundo sobre el asunto, lo que da como resultado una literatura que, en general, no es de demasiado interés. Y de cautela, porque la IA tiene, obviamente, ventajas e inconvenientes. Todas las innovaciones técnicas han tenido esa doble faz (se han podido utilizar -se han utilizado- para mejorar las cosas y para empeorarlas), pero en el caso de la IA esa dualidad resulta más manifiesta, precisamente por su enorme potencial.
2. ¿Transformará la IA la forma como enseñamos y la forma como los estudiantes aprenden? ¿Cuán radical puede ser el impacto de la IA?
Sí, transformará, yo creo que de manera bastante radical los procesos de enseñanza y aprendizaje del Derecho, y tengo la impresión de que en las Facultades de Derecho no se está siendo muy consciente de esa transformación. Así, me parece bastante plausible pensar que, en un futuro no muy lejano, mucho del trabajo que hoy realiza un profesional del Derecho (lo que entendemos por tal) va a ser (porque puede serlo con ventaja) sustituido por las máquinas. Y, si las cosas son así,
entonces habría que pensar en que quizás no tenga mucho sentido que haya tantos estudiantes (y egresados) en Derecho como existen en nuestros países. Que lo que se está enseñando en las Facultades de Derecho probablemente no sea lo que el jurista de ese inmediato futuro va a necesitar para llevar a cabo el trabajo que no pueda (o no deba) confiarse a una IA, etc.
3. El razonamiento jurídico es hoy en día uno de los temas centrales en la formación de los abogados.
¿Qué aspectos del razonamiento podrían fortalecerse o incluso reemplazarse con la IA? ¿Es el razonamiento irremplazable?
Mi impresión es que de lo que tendrá que ocuparse el jurista cuando la IA haya penetrado suficientemente en el Derecho será precisamente de las cuestiones argumentativas más arduas, o sea, de lo que usualmente llamamos casos difíciles. Un tipo de razonamiento que involucra el manejo de principios y valores, el recurso a la ponderación, a elementos de filosofía moral y política… Cuestiones, en definitiva, que o no se puede o no se debe dejar a los algoritmos.
4. ¿Cuál sería tu consejo para los estudiantes que suelen recurrir mucho a la IA a la hora de hacer tareas o incluso responder exámenes?
Sugerir que no lo hagan no va a servir de nada, puesto que lo harán de todas formas. Lo que quizás tenga más sentido sería: 1) pedirles que lean con atención lo que la IA les haya dicho, de manera que puedan aprender algo con su respuesta (y creo que es así: se puede aprender mucho de esa manera); y 2) sugerirles que revisen y que mejoren las respuestas de la IA. A los profesores podría también quizás pedírseles que piensen en tareas que no puedan ser hechas enteramente por la IA. Es interesante, a este respecto, recordar que, al menos por el momento, un límite de la IA es que no puede dar cuenta de muchas de las cosas que consideramos de sentido común, porque dependen del contexto.

